lunes, 8 de junio de 2026

¿Cuánto costaría eliminar el piso de tierra en Argentina?

Una propuesta concreta para que ningún argentino viva sobre tierra en los próximos cinco años

El Censo Nacional 2022 dejó un dato que debería ocupar mucho más espacio en la conversación pública argentina.  Todavía existen cerca de 127.000 hogares que viven en condiciones habitacionales extremadamente precarias.

Son familias para las cuales una lluvia fuerte puede transformarse en una emergencia. Son niños que juegan, estudian y crecen sobre tierra. Son hogares donde la humedad, el barro, el frío o el calor extremo forman parte de la vida cotidiana. Y sin embargo, a pesar de que el dato es público, conocido y medido, todavía no se ha transformado en una prioridad nacional.


La pregunta es simple:

¿Podemos eliminar esta situación en cinco años?

Yo creo que sí. Y de aquí en adelante voy a mostrar el *Como* se puede concretar.

La base de la pirámide


Cuando hablamos del déficit habitacional argentino solemos pensar en millones de viviendas.

Pero antes de resolver todos los problemas habitacionales del país, podríamos comenzar por resolver el más urgente: la base de la pirámide. Sin dudas son los hogares más vulnerables, los que menos capacidad tienen para esperar y los que más sufren cuando llega una tormenta, una inundación o una emergencia sanitaria.

Mi propuesta es sencilla:

Que los 126.457 hogares más vulnerables de Argentina se conviertan en cero.

¿Cuánto costaría?

Tomemos como referencia una vivienda básica de emergencia de 18 m² como las que he compartido en detalle de como cualquier persona puede construirla. Es cierto que es una vivienda muy sencilla. Pero ha sido probado su formato desde hace largo tiempo y utilizada hoy por organizaciones como TECHO en varios países de Latinoamérica. Es el 1er paso de seguridad, con piso firme y capaz de proteger una familia.

Si asumimos un costo promedio de USD 2.500 por vivienda (materiales únicamente):

126.457 viviendas × USD 2.500 

=

USD 316.142.500

Redondeando:

USD 320 millones

Ese sería el costo estimado para eliminar completamente la situación habitacional más urgente de Argentina.

Un número enorme... o un número pequeño

USD 320 millones parece una cifra inmensa.

Hasta que comenzamos a dividirla.

Si el objetivo fuera alcanzarlo en cinco años:

USD 320 millones ÷ 5

=

USD 64 millones por año.

O dicho de otra manera:

  • USD 5,3 millones por mes.

  • USD 175.000 por día.

De repente el objetivo deja de parecer imposible.

¿Cuántas viviendas habría que construir?

Si distribuyéramos el esfuerzo a lo largo de los cinco años:

126.457 viviendas ÷ 5 años

=

25.292 viviendas por año.

Si trabajáramos los 365 días del año:

126.457 ÷ 1.825 días

=

70 viviendas por día.

Todos los días y durante cinco años. Pero siendo realistas, la construcción no trabaja normalmente los 365 días del año. Entonces, si consideramos una operación habitual de cinco días por semana:

260 días laborales por año.

1.300 días laborales en cinco años.

Entonces:

126.457 ÷ 1.300

=

98 viviendas por día hábil.

Redondeando:

Menos de 100 viviendas por día durante 5 años.

Ése es el verdadero tamaño del desafío. Ya no es miles o millones.

Menos de 100 viviendas por día hábil durante cinco años.

La estrategia equivocada

En mi opinión, y después de analizar diferentes caminos, entiendo que la mayoría de los programas públicos intentan llegar a todos lados al mismo tiempo. Lógicamente, somos un PAÍS FEDERAL por lo que se divide un poco para cada provincia, municipio, barrio. Y viendo el resultado, aún con grandes avances que concretan sueños de muchas familias (1), el resultado suele ser el mismo: muchos esfuerzos dispersos y pocos problemas resueltos por completo.

Yo creo que existe una estrategia mejor. 

La unidad de trabajo no es la vivienda. Es el barrio.

Dentro de las alternativas (con pros y contras en cada una), propongo que el camino para eliminar la base de la pirámide es que no deberíamos construir viviendas dispersas sino directamente terminar barrios completos. Entrar a un barrio, construir y no irnos hasta que la última familia con piso de tierra tenga una vivienda segura.  Y luego pasar al siguiente. Y después al siguiente. El objetivo no es construir casas sino eliminar los problemas mas serios primero

De mayor a menor vulnerabilidad

Mi lógica ingenieril y social parte de la premisa de que si los recursos son limitados, las prioridades deben ser claras. No todas las familias enfrentan las mismas condiciones y no todos los territorios tienen los mismos riesgos.

  • Por eso propongo comenzar por donde la vulnerabilidad es más profunda: 
    1. Por donde las oportunidades son menores.
    2. Por donde las distancias a centros de salud y educación son mayores.
    3. Por donde el clima extremo castiga con más fuerza.
    4. Por donde una tormenta puede transformarse rápidamente en una crisis humanitaria.

Primera etapa: Norte Argentino


Si bien no tengo el dato de viviendas de tierra desglosado por provincia, las provincias del Norte Argentino, particularmente Salta, Chaco, Formosa y Jujuy, concentran una proporción significativa de las viviendas más vulnerables del país, tanto por la presencia de ranchos y casillas como por las condiciones habitacionales relevadas por el Censo 2022. 

Adicionalmente, si tomamos los datos relevados por el RENABAP (registro nacional de barrios populares) de Diciembre 2023, se muestra una  correlación  directa:

Chaco

  • 442 barrios populares
  • 50.711 viviendas

Es la segunda provincia del país en cantidad de viviendas en barrios populares, detrás de Buenos Aires.

Salta

  • 354 barrios
  • 35.714 viviendas

Formosa

  • 126 barrios
  • 25.393 viviendas

Pocos barrios, pero muy densos.

Jujuy

  • 159 barrios
  • 17.208 viviendas

Si en Argentina quisiéramos eliminar las 126.457 viviendas con piso de tierra identificadas por el Censo 2022, una estrategia lógica sería comenzar por las provincias del Norte, donde convergen pobreza estructural, déficit habitacional, condiciones climáticas extremas y una alta concentración de barrios populares. 

El clima no es la razón. Pero sí aumenta la urgencia.

Está claro que la razón principal para actuar es simple: ninguna familia debería vivir sobre tierra.  La dignidad humana alcanza para justificar el esfuerzo. Pero los acontecimientos climáticos recientes nos recuerdan que el tiempo importa y mucho. 

Los eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes, como el de Bahia Blanca donde en apenas 12 horas cayeron 290 mm de luvia nos muestra una realidad diferente y acuciante. Cuando ocurre una emergencia, quienes más sufren son siempre los más vulnerables. 

Dicho todo esto, si bien el cambio climático no es la razón de este proyecto, sí es una advertencia que nos propone actuar YA. Es un recordatorio de que proteger a las familias más vulnerables ya no puede esperar.

Una misión posible

Este proyecto no busca resolver todo el déficit habitacional argentino de una sola vez. Queremos resolver primero la situación más urgente y que ningún argentino viva sobre piso de tierra. Y buscar que la base de la pirámide desaparezca. Detrás de cada vivienda no hay solamente madera, chapas o cemento: hay salud, seguridad, oportunidades, educación, futuro.

Y si logramos todo esto: hay una transformación humana.

Por eso, si empezamos por quienes más lo necesitan, dentro de cinco años podríamos mirar atrás y decir que como argentinos tomamos una decisión histórica: de que ningún argentino vuelva a crecer sobre tierra.

La pregunta correcta

Habiendo desglosado en números, quizás la pregunta no sea cuánto cuesta sino la verdadera pregunta sea otra.

¿Podemos aceptar que dentro de cinco años siga existiendo una sola familia viviendo sobre piso de tierra en Argentina?

Yo creo que no. Y por eso esta meta merece convertirse en una prioridad nacional.

126.457 hogares → 0

USD 320 millones

5 años

70 viviendas por día si trabajáramos todos los días del año.

Menos de 100 viviendas por día hábil si trabajamos como cualquier industria normal.

No estamos hablando de una utopía, sino de una decisión.

 

Escrito por Patricio L .Frangella.


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(1) Algunos ejemplos de programas que considero exitosos, entre otros, se pueden nombrar a las fabricas sociales TECHO y el programa nacional de la Subsecretaria de Integración Socio Urbana.  

Fuentes:

  • Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022 (INDEC).
  • Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP) Dic 2023.

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